El Poder de los Escritores es una extensión de El Poder de la Lectura, administrada por  Juan Manuel Carmona.

Si bien, El Poder de la Lectura -como su propio nombre indica- está creado pensado por y para los lectores; El Poder de los Escritores ha sido creado por y para -valga la redundancia- los escritores.

En este blog haremos reseñas y críticas literarias donde analizaremos la pluma de otros escritores -consagrados o no- y sus obras con el objetivo de que todas aquellas personas con alma de escritor que quieran mejorar la calidad de sus textos, puedan aprender tanto de los puntos fuertes como de los débiles de los demás.

El motivo de nuestras críticas y análisis no será otro que desmenuzar los textos para intentar comprenderlos mejor, saber qué quería decir el autor y si lo consiguió, y proponer -siempre con argumentaciones- si había otra manera de transmitir el mensaje con el objetivo de que cualquier aprendiz de escritor -en la escritura siempre se es aprendiz- pueda seguir aprendiendo tanto de los fallos como de los aciertos de estos autores que tienen en vilo a medio mundo.

Para la crítica literaria de las obras vamos a partir de una premisa -o un juego- que primero debemos explicaros porque va a ser la dinámica -y originalidad- El Poder de los Escritores.

Nuestra premisa 

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Vamos a partir de la idea de que cada escritor tiene en su interior dos escritores que protagonizan una encarnizada batalla en cada texto.

El escritor bueno y el escritor malo. Nosotros los vamos a llamar:

Whitewriter vs Darkwriter

Estos dos personajes viven dentro de cada escritor, luchando por aparecer cada vez que se empuña un lápiz -o se teclea en un ordenador.

No importa cuán experimentado sea un escritor ni cuán afamadas sean sus obras, todos llevan en su interior un Whitewriter que hará brillar su pluma con ideas, frases y tramas para la eternidad. Y como antagonista, un Darkwriter que hará tambalear la mejor de las descripciones, capaz de hundir cualquier historia y emborronar un párrafo precioso y lleno de luz con sus artes oscuras.

Y nosotros vamos a aprender de ambos.

 

Características de nuestros personajes

 

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Caracterizado por sus ideas ocurrentes y su originalidad.
El Whitewriter estudia cada frase de sus textos -o lo parece-, no es repetitivo, pasa a la acción. Sus personajes no dicen, hacen y su narrador no describe lo que pueden describir las acciones de sus personajes. Evita párrafos de relleno y buscan lo simple, la comunicación de tú a tú con el lector. Saben que las palabras barrocas y las frases rebuscadas lejos de nuestro tiempo, no hacen sino entorpecer la comprensión del mensaje y distraer la mente de -a veces- un cansado lector que busca en su texto la evasión y el calor que el frío de una ajetreada realidad no puede darle. Y sobre todo, aquel que empatiza con su personaje. Que es capaz de sentir lo que siente, de llorar con él, de reír, de saltar de alegría, de entender sus actos, su edad, su condición, sus deseos, sus miedos… que es capaz de ser para transmitir. Esa es la esencia de un Whitewriter, el escritor que sabe lo que quiere decir y cómo lo tiene que decir. Que busca la simpleza y la acción, y sobre todo, la empatía.

 

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El Darkwriter se caracteriza -sobre todo- por su falta de originalidad y su ego.
Aunque no se sabe el origen de su falta de originalidad, si es por pereza o por falta de experiencia u oficio, los textos de este escritor dicen lo que ya han dicho muchos otros escritores antes que él. Frases y descripciones que en su día fueron originales, pero que hoy carecen de emoción y solo transmiten vacío y desgana.
Su ego no les permite jugar el papel de escritor. Quieren ser los protagonistas con su escritura y el manejo de su pluma -a veces mal usada pluma-, sin entender que el escritor es quien se sitúa detrás de la lente, muy lejos de ser quien esté bajo el foco sobre las tablas. No entienden que ellos deben situarse detrás, entre bambalinas, dejando que los personajes hagan y deshagan y que sean los verdaderos artífices. Se niegan a aceptar que una buena obra es aquella en la que la mano del escritor pasa desapercibida y es el propio personaje quien  cuenta la historia.

 

¿Te animas a rastrear textos en busca de estos dos personajes? 

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